CAPÍTULO 9



La magia que envuelve a Michael y Marilyn es tan fuerte y evidente que atrae las miradas de algunas personas, y aunque no son la única pareja del lugar que se muestra tierna, llaman la atención.

Además la gente que abarrota aquel lugar esa noche, miran con detenimiento a la rubia comentando entre si, una vez más, el asombroso parecido que guarda con el símbolo sexual más famoso de la historia del cine. A pesar que están habituados a ver gente conocida, pues allí acuden personas famosas con cierta asiduidad, nunca habían visto a una mujer tan exacta físicamente al icono rubio más famoso de la época dorada del cine de Estados Unidos. Ninguno sospecha que tiene frente a ellos a la mismísima Marilyn Monroe en carne y hueso.

—¿Quién canta esta canción? ¡Es hermosa! —exclama Marilyn.

—Michael Bolton. —le explica el Rey del Pop.

—¿También se llama Michael? ¡Caray! ¿Y qué tipo de música canta? Tiene una voz hermosa y potente. —se sincera la rubia.

—Sí, bueno. Él hace música melódica y es un hombre muy deseado por las mujeres. Es muy atractivo con sus ojos azules y su melena rubia rizada. —responde Michael algo acomplejado.

—Estoy segura que tú también eres un hombre deseado por las mujeres. —le guiña ella un ojo. —No porque alguien sea rubio de ojos azules quiere decir que sea más guapo que el resto.

Él se sonroja.

—¿Y lo dices tú que eres una hermosa rubia de ojos azules? —le recuerda él.

—Sí, tengo los ojos azules, pero mi cabello natural no es rubio, sino castaño rojizo. Cuando empecé a trabajar más como modelo había demanda de rubias y por eso me tiñieron el cabello de rubio platino. De todas formas, creo que siempre ha existido una rubia en mi interior, aunque mi pelo se viera originalmente de otro color.

Janet y Marilyn, son el centro de atención del local durante un buen rato, aunque transcurridos unos minutos la gente vuelve a centrarse en ellos mismos y las personas con las que han asistido al local.

Los tres pasan una agradable noche entre bailes y risas.

La rubia cada vez se siente más a gusto en esa época aunque sea tan diferente a la suya. Los años cincuenta son bastante duros de soportar para una mujer como ella, adelantada a su tiempo, aunque cada época tiene lo suyo, tanto bueno como malo. Las mujeres de esa década visten...raro. Son exageradas y excesivas. Todo en su look lo es, es la moda, pero tiene su punto, cierta magia, horrenda, aunque magia al fin y al cabo.

Las damas de su época, su moda, es muy diferente, no sabe si mejor, o más elegante, solo distinta. Si las mujeres de los años cincuenta las vieran se llevarían las manos a la cabeza sin duda alguna.

Las chicas de los ochenta se han liberado más y algunas no dudan en invitar a bailar a los hombres, cosa que en la época de la que ella proviene sería un escándalo. Allá eso no se concibe.

Salvando las distancias entre ambas décadas, lo cierto es que Marilyn Monroe se siente a gusto en los años ochenta, a pesar que algunas cosas la sorprendan tanto. En los ochenta se respira más libertad. Allí ella se siente más libre que en su propia época. Además tiene a Michael en su vida.

¡Michael Jackson! Ese chico es tan...especial, tierno y delicado...

Ya sabe que hay gente, en concreto la prensa, que le considera gay. Aunque así fuera no pasa nada, sería su vida.

¿De verdad son tan idiotas como para sacar conclusiones absurdas solo porque el chico es dulce y no sale en público con ninguna mujer, ni juega con ellas?

La prensa siempre ha sido así de idiota y la gente, por desgracia, traga todo lo que les ponen delante.

«¿Michael Jackson gay?» «Ja ja ja.» «Este hombre no tiene nada de gay.»
«Puede que sea tímido y no ande de mujer en mujer, pero sabe como besar a una chica, como acariciarla para hacer que se derrita.» «Todavía me tiemblan las piernas recordando su manera de besar.» «Si alguien entiende de hombres esa es Marilyn Monroe.» piensa la actriz observando a Michael.

Minutos después, comienza a formarse un pequeño revuelo en el local. Al parecer otra famosa celebridad acaba de hacer su aparición allí y algunas mujeres suspiran al comprobar la identidad de la persona que acaba de llegar.

Michael, Janet, y Marilyn pronto ven de quien se trata.
El mismísimo Michael Bolton ha hecho acto de presencia en la discoteca, seguido por las miradas de algunas féminas que son admiradoras de su música, algunos hombres también y otras chicas de esas, que al igual que hacen algunos hombres, planean seducir a algún artista famoso, rico y cotizado, para lograr sus objetivos; dinero, fama y posición social. Aunque la mayoría de las veces que se habla sobre cazafortunas, se hace referencia a las mujeres que se dedican a esto, lo cierto es que también hay hombres, y no pocos, que actúan de la misma e interesada forma. En cualquier caso, ambas cosas, las haga quien las haga, están mal pues vuelve a las celebridades desconfiadas.

En cuanto Michael Bolton ve a Janet se acerca a saludar a la hermana pequeña de Michael. Los intensos ojos azules del intérprete de When a Men Loves Woman quedan fijos en la sexy rubia que acompaña a Janet, que le sonríe.

—¡Es impresionante! —exclama Bolton asombrado. —¿Nadie te ha dicho nunca que eres exacta a Marilyn Monroe? —pregunta él mirándola de arriba abajo con una seductora sonrisa.

Ella sonríe.

—Sí, alguna vez que otra, es como si fuéramos la misma persona. —responde ella volviendo a sonreír y encendiendo los celos de Michael, que se marcha como una exhalación sin que ninguna se dé cuenta de ello.

—Ella es Norma. —les presenta Janet.

—Encantado.

—Encantada.

Bolton se acerca a la rubia y le planta un beso en cada mejilla a la actriz, que se sorprende.

En la época de Marilyn, su compañero de película, que acaba de matar a su esposa en presencia de los hijos de ambos, es perseguido por la policía que quiere darle caza.
Los tabloides ya dan su propia versión de lo ocurrido y por supuesto dan a entender que todo es culpa de la rubia por enredarse con un hombre casado. El pobre hombre llevado por su obsesión por la mujer se volvió loco y mató a una esposa que nadie sabía que tenía, para estar con ella.

Marilyn Monroe se enreda con su compañero de película y este acaba matando a su pobre y decente esposa

Es el titular que sale publicado por la mayoría de los tabloides.

Aunque nada de eso es cierto, el artista ha dejado entrever a la prensa, ávida de escándalos de artistas con los que llenar titulares, sean ciertos o inventados por ellos mismos, que Marilyn y él tenían una relación clandestina y por supuesto, ella fue la que le sedujo.

¿Qué más da si es mentira?

El mundo ya la considera una chica demasiado fácil, por decirlo sutilmente, así que...Además se lo merece por rechazarle.

Nadie rechaza al marido y novio de América, el hombre más guapo del momento y ese que todas las estadounidenses desean como esposo.

Huyendo de las autoridades, el actor se encamina hacia Central Park. En ese momento recuerda algo, sonríe y se arroja a la fuente Bestheda, desapareciendo bajo sus aguas. Al volver a salir a la superficie, el galán aparece en los años ochenta, en la misma época en la que Marilyn está con Michael. 


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