CAPÍTULO 13


El actor reacciona instantes después.

—Disculpe señorita, la confundí con otra persona, con una buena amiga a la que perdí hace años. —se lamenta el actor. —Pero es que es usted clavada a la actriz Marilyn Monroe. —se disculpa el hombre.

«Si tú supieras Albert» piensa la rubia mirando a su amigo.

No sabía que la extrañara tanto.

—No se preocupe por eso. No tengo nada que perdonarle. Me lo dicen mucho. —se justifica ella.

—¿Y cómo supo usted mi nombre? Es muy joven para conocerme. —le pregunta el europeo.

—Se lo habré oído mencionar a alguien. —asegura la actriz con una sonrisa nerviosa.

—Seguramente. —le sonríe él.

A Marilyn le ha costado mucho reconocer a su amigo, ya que la última vez que le vio era un hombre joven, allá por principios de los años cincuenta, pero el hombre que tiene ante si es casi un anciano. Debe tener algo más de sesenta años. Era algo mayor que ella cuando le vio por última vez, lo que significa que si su vida hubiese continuado su curso normal es muy posible que en la época en la que está ahora mismo, los años ochenta, ella estaría cercana a su edad tendría unos sesenta años. La actriz trata de imaginar como se vería ella con esa edad mientras observa a su amigo. Le resulta muy difícil imaginar su rostro marcado por las inevitables huellas del tiempo en él.

—Usted también es muy parecido a un querido amigo, un gran amigo al que vi hace poco. —responde la rubia.

En efecto, hace muy poco tiempo que vio a Albert, concretamente en la cinta que estaba grabando con Kevin MacAllister, ese engreído, estúpido que engaña a su mujer con todas las chicas que puede y que está enojado por su rechazo.

En la película Albert Hague interpreta al hermano mayor de la rubia. Y en la vida real ambos en verdad se quieren como hermanos. En alguna ocasión el alemán se ha enfrentado a ese idiota machista que usa a las mujeres como le viene en gana.

«Al menos en esta época no tengo que soportarte, Kevin » piensa la actriz.

La rubia mira con una mezcla de nostalgia y ternura a su antiguo camarada. Es una de las pocas personas que siempre la ha querido por ella misma. Conoció a Marilyn Monroe, pero trabó amistad con Norma Jean. Con él podía relajarse y olvidarse por un rato del personaje mostrándose como Norma Jean. Además ese maravilloso hombre que tiene frente a ella, con su carácter fuerte, se mostraba tierno con ella y en más de una ocasión llegó al enfrentamiento físico con Kevin al ver que su compañero de reparto no se daba por enterado cuando la rubia le rechazaba. El actor es engreído y testarudo, no comprende que aunque muchas mujeres se derriten por él, Marilyn Monroe, el mito erótico, no es, ni nunca será, una de sus admiradoras que sucumben a sus tácticas de seductor.

Al mirar al europeo, la actriz recuerda como la protegía de ese individuo, no olvida como desde que el galán se coló una noche en su casa, en su habitación para abusar de ella, su amigo durmió alguna que otra noche en casa de su amiga para evitar que Kevin le pusiera las manos encima si se le ocurría volver a aparecerse por allí. Por suerte para ella, la noche en que Kevin se coló en su casa y su habitación, ella no se encontraba allí, estaba en el cumpleaños de su amiga Jane Russel. Pero enseguida supo que había sido él. Haciendo lo que quiera que estuviera haciendo en su habitación perdió el reloj. Lo reconoció enseguida, era un reloj exclusivo que habían diseñado especialmente para él y del que solo había uno, el que lucía orgulloso el actor. Siempre se jactaba que aquella joya cara y llamativa había sido diseñada y fabricada solo para él. Presumía mucho de eso.

La rubia le maldijo y al día siguiente, en el rodaje, vio al actor sin reloj. Todo el mundo le preguntaba que había sucedido con él y el artista argumentó que lo había llevado a reparar. Eso la enfureció.

—¿Perdiste esto? —dijo la rubia iracunda. —Si vuelves a colarte en mi casa te denuncio. —le amenazó la actriz

Él, lejos de negar haber estado allí, sonrió con cinismo.

—Hazlo. ¿A quién crees tú que van a creer? ¿A mi que soy un hombre casado y decente con una imagen impoluta? ¿O a ti, la casquivana Marilyn Monroe, que va de hombre en hombre como una vulgar ramera? —le restregaba él con su característico cinismo y descaro.—Además de tu casa logré algo mucho más interesante que una noche de pasión conmigo en la que te haría gozar como nunca antes lo has hecho. No sabes lo que te pierdes. —le dijo él mientras la observaba de arriba a abajo. —Pero tranquila, que un día u otro podrás comprobar, disfrutar aquello que otras mujeres ya han tenido el privilegio de tener conmigo y que las ha vuelto locas. Quieras o no.

Aunque ella sintió deseos de abofetear a ese sinvergüenza tuvo que contenerse, su amigo Albert que lo estaba observando todo no dudo en acercarse a ellos. Ese tipo le acababa de decir que tendrían sexo aunque ella no quisiera. La estaba avisando que iba a violarla tarde o temprano.

—¿Qué pasa aquí?

—Nada. Vine a devolver al señor MacAlister el reloj que dejó olvidado en mi casa cuando se coló en mi habitación sin ser invitado. —le explicó la rubia a su amigo sin darle detalles sobre lo que el compañero de rodaje de ambos acababa de decirle.

La velada amenaza que le había hecho.

—Si vuelves a hacer una cosa así, prepárate porque si a ella no la creen, a mi sí, te lo aseguro. —le advirtió Albert. —No me provoques y no te acerques a mi amiga.

—Tiene que ser muy buena en la cama para que la defiendas así. Seguro que ya la has gozado, pero no te hagas ilusiones, enseguida te puede cambiar por cualquier otro. Aprovecha todo lo que puedas porque pronto va a conocer a un hombre de verdad. Da igual lo que resista, al final cederá y disfrutará. —respondió el actor insinuando de nuevo los planes que tiene con ella.

Albert indignado levantó el puño para golpearlo en ese momento pero se arrepintió.

—Este no es el momento, ni el lugar. Fuera de aquí arreglaremos las cosas tú y yo. —le advirtió el alemán marchándose lejos de allí con su amiga. —Más vale que te mantengas alejado de ella. —le advierte antes de marcharse.

Al recordar aquel momento, Marilyn se pregunta a qué se habrá referido ese individuo con lo de que consiguió en su casa algo más interesante.

Janet llega hasta donde la pareja conversa.

—Disculpe, Albert, tengo que llevarme a Marilyn. Me gustaría presentarle a unos compañeros. 

Él hombre sonríe y besa la mano de la rubia, sin sospechar que está frente a su querida amiga.

—Espero volver a verle, señor Hague. Fue un placer para mi, es como si le conociera de toda la vida. —se sincera ella sonriendo a su querido amigo.

Janet, muy atenta con la amiga de su hermano, lleva a la rubia junto a Nia Peeples y Jesse Borrego que están repasando texto para su próxima escena, una escena en la que ambos rompen su relación.

Lejos de allí, Michael prepara la grabación de su vídeo Liberian Girl en el que saldrán varios aristas. Él no saldrá en todo el videoclip, solo al final apenas unos minutos manejando una cámara como si fuera él quién está filmando. Son numerosas las estrellas que el artista ha congregado allí para que salgan en la canción. Los conoce a todos excepto a uno. Kevin ha logrado colarse en el rodaje, nadie sabe de donde ha salido. Él finge ser un extra.

 El actor ha escapado de la calle, siguió a un muchacho joven y le agredió para robarle sus ropas. Lo vistió con sus ropas y le robó las llaves de casa. Se dio una ducha y logró colarse en el lugar donde se rueda el vídeo. No sabía donde estaba pero enseguida se dio cuenta de donde se hallaba. Cuando le preguntaron quien era respondió que era figuración especial, su ego no le permitía ser un figurante normal y corriente, tenía que estar por encima del resto.

Cuando vio quien era el cantante que iba a rodar ese videoclip le respondieron.

—Michael Jackson.

Kevin no sabía quien era ese cantante pero estar allí habiendo robado la identidad a otra persona le permitía al menos comer en condiciones ese día. Ya vería que haría después. De momento le era provechoso para salir de la calle.
Cuando miró el rostro del cantante le miró con un odio tan intenso que pensó que todo el mundo se daría cuenta. Por fortuna no fue así.

Ahora tiene a ese muchacho a su merced. Puede hacer con él lo que le de la gana. Le usará para traer a Marilyn junto a él. El chico es sencillo, humilde y confiado, parece que será fácil hacer lo que tiene en mente porque sus guardaespaldas al parecer ese día no le han acompañado.

En un descanso del rodaje, el individuo saca algo que siempre lleva con él donde quiera que va. El diario rojo que robó de casa de Marilyn Monroe la noche que entró dispuesto a tener sexo con ella sí o sí.

«Esto puede ser muy peligroso para ti» —piensa el actor cuando lo lea. «Ni siquiera sabes que ha desaparecido. Si lo que quieres tendrás que hacer lo que yo quiera.»

Al acabar el rodaje, Michael se va. Alguien le detiene para pedirle un autógrafo, pero solo es un truco de Kevin para hacerle detenerse. 

—¿Dónde está Marilyn? —exige saber el intérprete mientras coge de las solapas de la chaqueta al cantante.

Michael reacciona rápido y le propina una patada en los testículos, algo que le da tiempo para escapar mientras el malvado artista se recupera. Corre todo lo rápido que sus piernas le permiten huyendo de ese peligroso hombre.

—¡Maldito chico afeminado! —grita Kevin mientras se queja de dolor.

No es mucho el tiempo que permanece parado porque en cuanto el actor se recupera corre tras el cantante. Su carrera les lleva de regreso al Central Park donde Michael espera despistarle. Se acerca al lago y se esconde en una pequeña barca que está a punto de entrar en el agua sin darse cuenta. Kevin, en su frenética carrera tropieza con varias personas a las que agrede por entorpecer su camino.

—¡Apartaos, idiotas! —les grita colérico.

Unos policías van tras él.

La barca donde Michael se ha escondido, sufre la broma de alguien, el hermano del joven que iba a subir a la barca al verla cree que su hermano ya está allí y sale del interior del agua. 

—¡Sorpresa!

El chico vuelca la barca creyendo que su hermano está sobre ella y Michael se hunde en las profundidades. Cuando vuelve a emerger de las aguas se encuentra de nuevo en la época de Marilyn.

—¡Otra vez aquí no! —se lamenta.

Kevin se libra de los agentes y se arroja a la fuente regresando también a su verdadera época.
Michael busca donde refugiarse, y secarse y una buena mujer, que se dedica a ayudar a los más necesitados y lleva mantas y ropa para los sin techo le ofrece ropa seca. Cuando el chico de Indiana se pone esa ropa y recoge su melena en una coleta poniendo en marcha un plan. Se dirige a casa de la rubia, los empleados le reconocen enseguida.

—Marilyn me dejó encargado de cuidar su casa.

El muchacho tiene planeado estar allí hasta que pueda avisar a Norma de lo sucedido. Tiene que protegerla de ese energúmeno. Debe hallar la forma de comunicarse con ella.
Cuando Janet y Marilyn llegan a casa no hay ni rastro de Michael y aunque esperan horas por él, el artista no da señales de vida.

Dos meses después Michael sigue sin aparecer y Marilyn se ve atrapada sin él en una época que no es la suya aunque se va habituando a ella. La angustia por lo que puede haberle sucedido al hombre que ama le está pasando factura a su cuerpo y su menstruación se resiente por ello. Se le cortó. La rubia está segura que el estrés le está afectando así.

En las noticias sensacionalistas un titular bombardea a los televidentes.

La amante de JFK, Marilyn Monroe, era una espía doble que colaboró con Oswald para asesinar al presidente.

Luego los medios de comunicación lanzan otro cebo. Van a desvelar... 

El verdadero motivo de la muerte de Marilyn Monroe. 

En la época de Marilyn, Kevin sonríe al ver los titulares de la prensa.

Marilyn Monroe una espía doble que colabora con delincuentes.

—¡Qué bien me vino tu diario! 

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