CAPÍTULO 4
Los labios de ambos están cada vez más peligrosamente cerca, tanto así que cada uno puede sentir el aliento del otro. Cuando sus bocas parecen a punto de fundirse la una con la otra, Eunice llega con la sopa y la leche caliente que un poco antes Marilyn le ordenó preparar para su huésped y rompe momento tan inesperado como deseado. No es que estén enamorados, ni muchísimo menos, pero la atracción entre ambos surgió desde el primer minuto en que estuvieron frente a frente aunque ninguno de ellos lo dijera.
Su primera mirada a través del agua de aquella fuente les arrancó una sonrisa a ambos.
No entendían, no sabían porque esa persona se reflejaba en el agua y les sonreían. Tampoco desconocían la identidad de esa persona, aunque eso no impidió que sus miradas se quedarán enganchadas mientras sus imágenes flotaban en el agua. Ambos tratan de disimular en cuanto la mujer entra en la habitación con el encargo de su jefa confiando que el ama de llaves no se haya percatado de lo que estuvo a punto de suceder. Sin embargo, la dama de mediana edad no se ha dado cuenta de nada y si lo ha hecho nada en su gesticulación facial y su lenguaje no verbal lo demuestra.
El artista mira a Marilyn algo sonrojado, aunque por dentro está que arde en llamas y no solo él sino su fiel compañero. Ese que hasta al aseo le acompaña a diario también. Michael no quiere que ella se de cuenta de ello y toma un cojín para cubrirse con él.
¿Qué más da que acabe de conocerla? Una mujer así pondría en marcha a cualquier hombre en cuanto la vieran.
Por desgracia algunos de ellos se quedan con esa imagen, con su aspecto y no se interesan en nada más.
Se fijan en su cuerpo y desean tenerlo toda una noche o incluso varias pero no les interesa, ni la persona, ni la mujer que hay tras él
Para ellos solo es un hermoso trozo de carne con preciosas y atrayentes redondeces, aunque nada más. Quieren presumir de compartir su lecho con ella y atravesar sus fronteras como otros quizás ya hayan hecho o quieran hacer. Satisfacer sus instintos primarios y sentirse conquistadores de algo deseable y bello. Nada más. Pocos son los que la respetan, pero Michael es distinto.
Como él mismo han dicho en alguna ocasión.
"Las chicas son algo muy especial y así hay que tratarlas."
Aunque claro como él no las desnuda con la mirada, como no le ven con mujeres, ni las trata como lo hacen otros muchos hombres ya le califican como homosexual.
El artista respeta a todo el mundo y por lo tanto le gustaría que hicieran lo mismo con respecto a su persona. Que te gustan los hombres, siendo hombre perfecto. Y lo mismo para las personas que siendo mujeres les gusten las mujeres también.
A veces tiene deseos de golpearles, a ellos, a la prensa, y a todos los difamadores por todas las mentiras que dicen de él, pero su educación, extremadamente religiosa se lo impide, aunque ganas no le faltan.
¿Qué pasaría si de repente pensara que la prensa y los que mienten sobre él por fama, dinero o ambas cosas son estafadores que se esconden tras la libertad de expresión y prensa pero que deberían estar en prisión?
¿O qué detrás de esos periodistas, o de algunos miembros de la justicia hay corrupción en ambos casos e infidelidad conyugal?
No, no. Si él asegurara algo semejante, aunque le conste como le consta, que es algo verídico, todo el mundo se echaría encima suyo acusándole de mentir y difamar. Pero si se lo hacen a él aún sabiendo que es falso no pasa nada. Para eso está él, su familia y otros artistas, para escarnio público, para llenarse los bolsillos y provocar el odio en quien lee, escucha y ve basura.
Mientras Eunice coloca la bandeja sobre las rodillas de Jackson procurando
no tocarle Marilyn le guiña un ojo al cantante. Se ha dado del pequeño gran problema que Michael le ha ocultado usando un cojín y se sorprendió. La rubia no está muy acostumbrada a esas cosas, ya que por norma general, los hombres no suelen ocultar los efectos físicos que ella provoca en ellos. Más bien permiten que la chica de ojos azules lo note. Se diría que incluso disfrutan de ello y del hecho del que la actriz lo note. Ella ni siquiera hace nada por provocarlo, su belleza lo hace y Marilyn no tiene control sobre ello.
En más de una ocasión ha tenido que soportar como se le acercan y le hacen notar las consecuencias de ser tan bonita a ojos de los hombres restregándose contra su cuerpo si el más mínimo pudor y provocando deseos de vomitar en ella.
Su belleza siempre ha sido una especie de condena en su vida. Ya mucho antes de ser Marilyn cuando solo era Norma Jean los hombres tomaban y se servían de su cuerpo para saciar la pasión que les consumía al verla. Incluso cuando aún era una de adolescente. La tomaban sin permiso y sin delicadeza, sin importar lo que ella sintiera o sufriera. Ellos pensaban solo en su propia y egoísta satisfacción.
En cambio, ese desconocido que llegó de manera tan extraña a su vida, ese extraño chico flacucho de largo cabello rizado que algunos confunden con una chica es el más respetuoso de todos los que he conocido. Se siente atraído por ella y sin embargo a pesar de las evidencias físicas de eso en su cuerpo se lo ocultó e incluso se sintió abochornado por ello, cosa que a ella le parece de lo más tierno.
Cuando Eunice se marcha recibiendo una reprobatoria mirada de la rubia, Marilyn se acerca a la cama de Michael.
—Si está demasiado caliente házmelo saber y se lo digo a Eunice. Ya que no ha querido tocarte la muy...tocará la sopa con sus manitas para ver si está lo bastante caliente. Y si no lo está ya haré algo para que sus deditos la toquen bien y se estimulen. —se sincera la actriz con una sonrisa malévola en su cara. —Tú ya me entiendes.
Al comprender lo que quiere decir la rubia, Michael no puede evitar soltar una sonora carcajada.
—Eres mala. —responde él riendo.
—Lo sé. —contesta ella guiñándole un ojo.
En los años ochenta Janet termina su día de rodaje y se dirige a casa. Al llegar Katherine le dice lo que ocurre con su hermano.
—¿Y dónde puede estar Peter? Espero no se haya metido en un lío con esa costumbre suya de salir disfrazado a la calle. —se sincera Janet con su madre.
En otra parte de la ciudad, aquellos que contaron una nueva mentira sobre Michael y una amiga se enfrentan a las consecuencias de sus actos. La actriz los ha denunciado a todos, tanto a la cadena, como al programa, los periodistas y todos los que participaron en la difamación. Ha tratado de hablar con el músico para poner una denuncia conjunta pero al parecer ha desaparecido sin dejar rastro hace ya varias horas y su familia se encuentra muy angustiada al no saber nada de él. La joven también está preocupada por su paradero.
Los responsables de de la mentira por la cual chica los denunció, convencidos que la justicia les dará la razón amparándose en la libertad de prensa y de expresión comienzan a pensar en que nueva noticia todavía más "jugosa" que la anterior pueden contar al mundo sobre ellos dos. Total siempre hacen lo que quieren y nadie les detiene.
En el mundo de Marilyn, la rubia toma un poco de sopa con la cuchara y la prueba. Su temperatura es perfecta e invita a Michael a tomársela toda.
—Ahora cuéntame. ¿Qué quisiste decir cuando te encontré? —le pregunta la rubia al cantante.
—No sé a que te refieres. —responde él tratando eludiendo el tema
—Sí lo sabes. Comentaste que tuve un pronto final o algo así.
El hijo de Katherine la mira sin saber que hacer. No puede decirle que viene del futuro, pero tampoco puede ocultarle la verdad. Marilyn no va a darse por vencida hasta que él no se lo cuente. Y es preferible que le diga la verdad. Él miente muy mal y la rubia enseguida se daría cuenta. Jackson toma aire y comienza a hablar.
—En mi mundo, llevas muerta más de veinte años. —se sincera el artista.
—¿Yo llevo muerta más de veinte años en tu mundo? Explícame. No entiendo —se sorprende ella.
—Soy un cantante muy famoso en el mundo. —se sincera Michael.
Marilyn le mira todavía más confundida.
—¿Y cómo es qué yo no te conozco? —pregunta ella que comienza a desconfiar de él y su relato.
Michael comienza a resoplar.
Va a ser muy difícil contarle la verdad y que ella le crea.
—Verás. Yo soy un artista muy famoso...en los...años ochenta que es de donde vengo. —logra decir él. —Y en mi época tú...moriste en Agosto de mil novecientos sesenta y dos.
—¿Morí en mil novecientos sesenta y y dos? —repite ella más confundida aún. —Vale y ¿cómo y dónde ocurrió eso? —desea saber ella.
—Tu cuerpo fue encontrado...desnudo. —le explica el artista.
—Esa no es ninguna novedad. Siempre duermo desnuda solo con unas gotas de Channel Número 5.
Todo el mundo lo sabe. Lo he contado varias veces. —responde ella mientras su rostro comienza a mostrar una mueca de disgusto.
—Déjame seguir por favor. —le ruega Michael. —Bien. Tu cuerpo fue encontrado en tu cama, desnudo boca abajo, con una mano en el teléfono y ropa en tu lavadora.
—Eso no tiene sentido. —responde ella.
—En tu muerte nada lo tiene. —se sincera el artista. —La versión oficial de tu fallecimiento es suicidio por sobredosis de barbitúricos, pero hay quien que sospecha que...fuiste asesinada.
Esa última palabra conmociona a Marilyn.
—¿Asesinada? —¿Por qué? —¿Quién querría matarme? Yo no hago daño a nadie. Al menos eso intento. —responde ella impactada.
—Hay varias teorías sobre eso. Una de ellas que fue por cuestiones políticas para incriminar a los Kenedy debido a tus relaciones con John y Robert. Y la otra es que fuiste asesinada en otro lado y traída después donde te encontraron colocando tu cuerpo tal y como fue hallado en esta misma casa. En esta teoría al parecer Bobby Kenedy habría estado implicado de alguna forma en tu muerte porque amenazaste con contar al mundo todo lo que sabías. Todo lo que los hermanos Kennedy te habrían contado en vuestros encuentros y que anotabas en tu diario rojo. —concluye Michael.
—Di...diario rojo? —responde la rubia con el rostro descompuesto.
¿Cómo puede saber eso Michael?
Nadie puede saber lo de su diario rojo. En él apunta cosas confidenciales, pero nadie sabe de su existencia.
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