CAPÍTULO 2
La hermosa mujer rubia de melena ondulada platino con un lunar junto a la boca mira al horizonte. Tiene todo lo que quiere, materialmente hablando, pero se siente vacía. Su vida profesional es exitosa en cierta medida, aunque se siente algo frustrada. Siempre le ofrecen los mismos tipos de papeles de rubia guapa y sensual, pero algo tonta. Ella sabe que puede hacer otro tipo de personajes, pero Holywood se resiste a ello. Explotar su cuerpo y su belleza proporciona a la industria grandes beneficios. Además los hombres la adoran y todos quieren tener una foto de esa hermosa rubia que ha vuelto loco al mundo.
Sí, en esa época hay mujeres hermosas como ella; Grace Kelly, Elizabeth Taylor, Ava Gardner, Audrey Hepburn y un largo etcétera. Sin embargo, ninguna de estas actrices ha logrado lo que ella. Atrapa a la gente que la ve en la pantalla y aunque no sea la protagonista de la película, por momentos roba la atención de quienes ven la cinta en detrimento de los actores principales.
—¡Vamos a rodar ya! —dice el director de la película.
Ella se aproxima al punto exacto donde rodará su escena. Allí la espera su compañero, un hombre alto, moreno y fornido de impecable dentadura. Deseado y admirado por las mujeres, considerado el hombre perfecto. El marido y yerno ideal.
«Si ellas supieran lo que se esconde detrás de esa sonrisa» «Exactamente una esposa que oculta y de la que se avergüenza porque no la considera a su altura» piensa la actriz mientras se acerca a él moviendo sus caderas de manera insinuante.
Él la sonríe de forma seductora. Desde que empezó el rodaje de la película hace una semanas, empezó a asediarla de forma descarada. Lo supo en cuanto puso sus ojos sobre ella. Se dio cuenta de como la miraba y buscaba cualquier excusa para estar a su lado. Ha intentado seducirla en numerosas ocasiones, pero Marilyn siempre ha ignorado sus galanteos. Había algo en él que no le gustaba a pesar de su brillante sonrisa y aparente caballerosidad. Sus ojos. Había algo extraño en ellos. Frialdad. Cierto brillo de maldad que siempre disimula con una de sus estudiadas y fingidas sonrisas.
Sus sospechas se confirmaron cuando lo descubrió, por casualidad, discutiendo con su esposa, una mujer de su misma edad pero algo más estropeada y con algún kilo de más. Él no la vio, estaba detrás de la mesa de la cafetería en la que ambos discutían con una gran pamela que le cubría el rostro por completo y que nunca se quitó. Deseaba poder tomar algo tranquila por una vez en su vida. Lo que vio y escuchó la dejó sin palabras. Ese hombre era un cínico que renegaba de una mujer con la que llevaba diez años de matrimonio y que había estado con él desde que quiso actor.
Cuando la escena acaba, la actriz se toma un respiro, se quita los tacones de aguja negros que están martirizando sus pies y dirige sus pasos hacia la fuente más famosa de Central Park, la Bethesda Fountain. Una gran fuente redonda presidida por un ángel con las alas extendidas.

La artista se sienta en un borde de la fuente e introduce dos dedos en el agua. Con ellos realiza un movimiento en zigzag y se lleva la sorpresa de su vida al ver como un rostro masculino empieza a reflejarse en el agua. Un rostro de facciones delicadas, cabello largo rizado y piel con un ligero tono oscuro. A pesar del disfraz de él, ella ve su verdadero yo. Sorprendida la actriz mira hacia a su alrededor para comprobar a quien pertenece ese rostro, pero nadie de los que están a su alrededor se parece a aquel.
En el mismo punto del Central Park, el chico de ojos café moja sus pies en la fuente, mientras el agua le muestra el rostro de una hermosa mujer rubia y glamurosa que le parece muy conocido, aunque en ese instante no sabe porque. Él sonríe a esa bonita mujer y desde el mismo lado de un mundo paralelo en otra época, ella le devuelve la sonrisa. Durante unos minutos, ambos permanecen mirándose y sonriendo al agua, hasta que un niño en el mundo de Michael arroja una pequeña piedra a la fuente y las ondas que causa la piedra al caer dentro difuminan las imágenes de ambos en los dos mundos.
Lejos de allí, la hermana de Michael, sigue el rodaje de la serie Fame. En esta escena ella con su característico cabello rizado y una blusa rosa de hombreras grandes, canta con Jesse Borrego, con una camiseta azul sin mangas, que da vida a Jesse Velasquez. Después de repetir la escena dos veces, el director la da por buena y comienza a preparar la siguiente escena. Los actores que ya han rodado alguna escena se toman un descanso y charlan un poco sobre como está transcurriendo el día. De tanto en tanto algunos de ellos miran a Janet. Recibir la visita de Michael Jackson allí en pleno rodaje ha sido una sorpresa para todos. Nadie se lo esperaba.
El cantante resultó ser humilde y encantador como se muestra en público por norma general. Además parecía encantado viendo actuar a su hermana.
La contemplaba orgulloso con una sonrisa en su rostro. Sin embargo, si hay algo en lo que todos están de acuerdo, Janet Jackson, tiene un gran futuro por delante. Tiene talento como su hermano y ganas de triunfar.
Días después en el mundo de la hermosa rubia, la artista llega a un teatro donde se grabará una escena de su película. Lleva un vestido de gala ceñido al cuerpo en color rojo rubí, grandes pendientes de brillantes, zapatos de tacón rojo, su característica melena rubia ondulada recogida en un moño italiano y sus labios maquillados en rojo sangre. Su compañero de rodaje, el mismo de hace días en Central Park, que también compartirá esa escena con ella, la mira de arriba abajo con cara de deseo. Ese vestido le está provocando.
«Esta escena la voy a disfrutar» piensa la actriz con una sonrisa malévola en su rostro.
—¡Acción! —dice el director de la cinta.
—¡Savanah, ven aquí! —dice el personaje de su compañero sujetando con fuerza un brazo del personaje de su compañera.
—¡Suéltame y ve a casa con tu esposa! ¡Me engañaste! ¡No me dijiste que estás casado! —grita la rubia soltándose y empujándole.
Entonces él la vuelve a agarrar del brazo y la besa a la fuerza. Ella enfurecida le abofetea mirándole con odio, mientras el hombre se acaricia la mejilla que ella le acaba de cachetear.
—¡Perfecto! ¡Ha sido perfecto! —exclama el director entusiasmado.
—¿¡Perfecto!? —se enfada ella. ¡Ese beso no estaba en el guión! —dice enfurecida.
—¡No seas tan dramática! ¡Tampoco es para tanto! —trata de tranquilizarla el director. —Sí, el beso no estaba en guión, pero gracias a eso la escena ganó.
—Sí, querida. Se llama improvisación. —dice su compañero Kevin con una nueva sonrisa maliciosa en sus labios. —Se llama improvisación, algo que los actores hacemos de vez en cuando y que tú deberías saber. ¡Opss, perdón los buenos actores! Pero es normal que no lo entiendas, después de todo tú solo haces papeles de rubia guapa y sin cerebro que cumple las fantasías de los hombres del mundo. Tu limitado talento e inteligencia solo te permiten hacer ese tipo de roles. —la insulta él con sus palabras.
Ella le devuelve una sonrisa cínica. Sabe que solo desea herirla. Sangra por la herida.
Kevin está molesto por su rechazo, ella es la primera mujer, desde que es una estrella del celuloide, que le rechaza. También sabe que es más inteligente que él y tiene más talento, pero su ego masculino no puede, ni quiere admitir algo así.
El machista y racista Hollywood solo ofrece ese tipo de papeles a su sexy compañera. Lo que más dinero les hace ganar. Aunque no es solo con ella.
Con la mayoría de las demás actrices es la misma historia.
Raro sería ver a una mujer con una papel interesante llevando el peso argumental de la trama. Eso se lo dejan a los hombres. A los hombres blancos. De modo que si ya siendo mujer es complicado alcanzar el nivel de tus compañeros masculinos, si además de mujer tienes la piel oscura es prácticamente imposible que te ofrezcan papeles y los que te ofrecen son siempre de criadas o esclavas.
En el mundo de Michael, este regresa al set de rodaje de Fame. Los guionistas le han invitado a hacer un cameo en ella. Hará de un artista famoso que estudió en la escuela y triunfó gracias a lo aprendido en ella. La excusa será dar una Master Class de Canto y Baile a los alumnos de la escuela. Al triunfar tan rápido no tuvo la oportunidad de despedirse de sus compañeros del año anterior, entre ellos Gene Anthony Ray.
El artista se ha negado a cobrar por su aparición en la serie.
En cuanto el compositor aparece allí todo el mundo acude a saludarle y él los recibe con cariño. El director de la serie se dirige a él.
—Bienvenido señor Jackson. —dice el hombre estrechando la mano del artista.
—Muchas gracias. —responde Michael con una gran sonrisa en su rostro estrechando también la mano de aquel que tiene frente a él.
—Muy bien. Esta es la primera escena en la que vas a participar. Llegas a la escuela porque aquí vas a dar una Master Class de Canto y Baile a los alumnos. Cuando te ven aparecer se forma un alboroto al reconocerte y todos comienzan a rodearte. Entonces tú, Gene Anthony, sonríes al ver a tu viejo amigo y compañero de estudios del año anterior que pasó de alumno a ayudar a la profesora de baile.
Los dos bailarines se chocan la mano y el sonríe, asintiendo con la cabeza.
—Luego Debbie se acerca a ambos, te saluda Michael, y te lleva al lugar donde darás la clase.
Todos se posicionan en sus lugares y minutos después la claqueta suena y el director dice.
—¡Acción!
Michael desde su posición sube las escaleras del primer piso. En cuanto los estudiantes reparan en él, se forma un gran revuelo ya que todos le reconocen de inmediato.
—¡Malcom Brown!
—¡Malcom Brown!
Todos se acercan a él y le rodean, le reciben con halagos, el artista les sonríe y agradece sus palabras. Desde la lejanía alguien se gira al escuchar el alboroto y sonríe.
Enseguida se dirige hacia allí.
—¿Malcom Brown eres tú? —sonríe Leroy Jhonson, el personaje de Gene Anthony.
—¿Leroy Jhonson? —responde el personaje del intérprete de Just Good Friends abriéndose paso entre los estudiantes que le rodean para ir al encuentro de sus amigo y compañero. Ambos se dan un abrazo al verse.
—¡Amigo me alegro mucho de verte! —exclama Leroy.
—Yo también me alegro de verte, Leroy. —responde el muchacho de pelo rizado. —¿Qué tal todo?
—No puedo quejarme, la verdad. —contesta el chico de las trenzas. —¿Cómo tú por aquí, Malcom?
—Me invitaron a dar una Master Class en la clase Canto y Baile. —se sincera el artista.
—Me parece una idea fantástica. —responde el ayudante de la profesora de Danza.
En ese momento hace su aparición Lidya Grand, el personaje de la actriz y bailarina Debbie Allen. Ella también le da un abrazo abrazo al personaje de Michael.
—¡Qué bien que hayas venido! ¡Se te extrañaba, muchacho! Ven, vámonos tus alumnos de hoy te esperan. —sonríe ella alejándose con el tomándole de la cintura.
—Ya no hay nada que ver aquí. Seguid con lo que tenéis que hacer. —les dice Leroy para luego alejarse con Malcom y Lidya.
—¡Y corten! —dice el director. —¡Hagamos dos más!
En el mundo de la actriz, Kevin y ella se preparan para una nueva escena.
—¡Acción! —grita el director del proyecto film.
Savanah, el personaje de la actriz se encuentra sentado con otras personas, entre ellas dos hombres en una mesa charlando de manera animada.
El personaje de Kevin entra en el lugar y enseguida se percata de la presencia de Savanah allí. Le acompaña un amigo y socio de la empresa. Ambos se sientan en una mesa, pero el empresario no puede quitar los ojos de encima de la chica de ojos claros. No puede soportar verla reír feliz junto a otros hombres.
—Tranquilo amigo. No puedes reclamar nada. Tú estás casado y se lo ocultaste. No debes protagonizar un escándalo aquí. —le dice su amigo, un individuo de cabello rubio engominado con raya a un lado y fino bigote fumando un puro.
—No le voy a tolerar que me humille delante de todo el mundo. —responde el personaje de Kevin levantándose como una exhalación.
Enseguida llega a la mesa de la rubia y la toma por un brazo, obligándola a levantarse.
—Vamos te llevo a tu casa, Savanah, no estás en condiciones.
Ella le exige que la suelte pero él se niega,
Savanah intenta alejarse de él sin éxito que la sujeta con más fuerza. Entonces el personaje de la actriz, toma una botella de champagne de la mesa y se la derrama por encima a su compañero dejándolo empapado y avergonzado.
—¡Corten! —grita el director.
—¿Qué significa esto? Eso no estaba en el guión. —le reclama su compañero.
—Eso se llama "improvisación". Algo que un actor como tú, que se jacta de ser de los más grandes, debería saber. —responde ella devolviéndole el bochornoso momento que él la hizo pasar días atrás.
Su compañero humillado la mira con rabia.
En el mundo del afroamericano el director de la serie da las últimas indicaciones a los participantes de la próxima escena.
—En esta escena, Michael, tú enseñas a los alumnos de esta clase técnicas que aprendiste con la práctica. Pedirás una persona voluntaria. Janet se levantará y empezarás a enseñarles una técnica, luego comenzarás a cantar una canción famosa y tú Janet. —mira el director a la pequeña de los Jackson en esta ocasión, —cantarás con él, aunque al principio te mostrarás algo tímida por cantar con alguien tan famoso.
El hombre dice acción minutos después y queda satisfecho después de dos tomas.
Mientras los siguientes actores ruedan sus escenas, Jesse y Nía, Janet y Michael se relajan unos minutos, aunque no por mucho tiempo, ya que la próxima escena en grabarse es la última que Michael Jackson rodará. En esa ocasión en un aula de Danza.
Gene y el resto de los bailarines que actúan en la serie como figurantes calientan antes de la escena.
El hermano de Jermaine se les une. Los bailarines le miran bailar, ya que él calienta así, bailando.
La escena se desarrolla en el aula de danza. Lidya, personaje de Debbie Allen, explica a sus alumnos la importancia del esfuerzo y el trabajo. Y Malcom, personaje de Michael Jackson, les aconseja que siempre mantengan la ilusión en cada cosa que hagan.
—Porque un artista sin ilusión está perdido.
También les aconseja que sientan lo que bailan.
—Ya sé que entre muchos bailarines y coreógrafos existe la norma de contar mientras se baila. Bien yo nunca he podido hacer eso. Si cuento mientras bailo no puedo concentrarme en lo que hago, no puedo sentir la música y si no puedo sentir la música en cada poro de mi piel no la puedo bailar. Tenéis que sentir, dejaros llevar. Es lo que a mi me funciona.
Aunque esas son frases de su personaje, eso es lo que él piensa y siente con exactitud.
Siente así el baile. Luego el personaje de Jackson habla de ponerle pasión y entrega a cada movimiento, energía.
—También es muy importante la conexión y compenetración con tus compañeros. Solo así podréis parecer uno. Acompáñame amigo. —le dice Malcom a Leroy.
Al ritmo de Just Good Friends, Michael y Gene comienzan a bailar. Se siguen el uno al otro, uno improvisa un par de pasos y el otro le sigue. Ambos se siguen, sienten la música de la misma manera y eso les hace ser cómplices a la hora de bailar.
—¡Fantástico, fantástico, chicos! ¡Bailando por separados sois impresionantes, pero juntos sois espectaculares! —exclama el director encantado. —Hagamos una más. ¡Fantástico, fantástico! —repite mientras se sienta en su silla.
Horas más tarde, ya acabado el rodaje, el artista es perseguido por unos individuos que pretendían robarle a verlo disfrazado de anciano y se adentran en Central Park con él. La extensión del parque es bastante grande y todos llevan largo rato corriendo por lo que el chico de Indiana, a quien dicho sea de paso no le gusta nada los deportes y además es bastante malo para ellos, ya empieza a estar cansado. Necesita parar y lo necesita ya. A medida que corre partes de su disfraz van cayendo al suelo desvelando así su identidad.
El cantante divisa un lago a unos metros delante suyo y corre hacia allí sin dudarlo, pero da un mal paso tropieza y se hace daño en un pie. Se levanta como puede y se zambulle en el agua permaneciendo en su interior.

Sus perseguidores creyendo que se hundió salen corriendo de allí para no tener problemas con la policía cuando descubran su cuerpo.
El artista permanece un rato aguantando la respiración bajo el agua cuando cree que ya no hay peligro sube hacia la superficie de nuevo. Se arrastra como puede a la orilla y una vez allí se queja del dolor que le causa el pie que se ha dañado.
—¿Estás bien? ¿Te puedo ayudar? ¿Te duele mucho el pie? —le pregunta una dulce voz femenina que se agacha a ver como se encuentra.
—La verdad es que me lastimé el pie bastante cuando huía para evitar que me robaran. —dice él mientras el agua resbala por sus rizos negros.
—¡Vaya! ¡Lo siento! A veces la gente de esta ciudad es así. —se lamenta ella, sonriendo con dulzura.
Cuando Michael Jackson levanta el rostro para agradecer su preocupación a la joven mujer, ambos se miran sorprendidos.
—¡El chico de la fuente!
—¡La chica de la fuente!
Dicen ambos al unísono.
—¡Marilyn Monroe! —acierta a decir él cuando se recupera de la impresión y se da cuenta de la identidad de la persona que tiene ante si.
—¿Me conoces? —se sorprende ella.
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